Saltar al contenido
Servicio específico

Evaluación de TDAH en adultos

Una evaluación psicológica estructurada, con instrumentos validados e informe escrito, para quien sospecha que las dificultades de atención y organización vienen de mucho antes del malestar actual. Y, después, el trabajo terapéutico sobre lo que hoy te limita.

Modalidad
Atención remota · Todo Chile
Entregable
Informe psicológico escrito
Valor
$30.000 por sesión · Total habitual $120.000 a $150.000
Horarios
Disponibilidad a acordar, incluidos fines de semana y feriados
Registro
Superintendencia N.º 320810
Un cuaderno abierto y huellas circulares que se repiten sobre una mesa frente a la ciudad de Santiago

Qué es esta evaluación y qué no es

Es una evaluación psicológica con instrumentos validados que entrega un informe escrito. Aporta al diagnóstico y permite la derivación, pero no reemplaza la evaluación médica que se requiere para indicar tratamiento farmacológico.

Prefiero empezar por el límite, porque es lo que menos se explica y lo que más confusión genera. Como psicólogo clínico realizo la evaluación psicológica: entrevista clínica longitudinal, historia del desarrollo, instrumentos estandarizados y análisis del impacto funcional. El resultado es un informe psicológico formal.

Lo que no hago: no indico ni ajusto fármacos, y no emito el diagnóstico médico con el que se inicia un tratamiento farmacológico. Eso corresponde a un médico —psiquiatra o neurólogo—, y el informe existe justamente para que esa consulta llegue con información ordenada en lugar de partir de cero.

En la práctica, la ruta habitual en Chile es esa: una evaluación psicológica que caracteriza el cuadro y su impacto, y una evaluación médica cuando se considera medicación o cuando hay otras condiciones que descartar.

La evaluación es finita: tiene un inicio, un número acotado de sesiones y un producto de salida. Lo que viene después es opcional y se decide con libertad: confirmado el diagnóstico con el profesional que corresponda, se puede iniciar un proceso de psicoterapia sobre lo que efectivamente te limita en el día a día. Eso está explicado más abajo.

Sintomatología típica del TDAH en adultos

En adultos rara vez se ve como un niño inquieto. Se ve como una vida organizada alrededor de compensar: alarmas, listas, trabajar de noche y un cansancio de fondo por el esfuerzo que cuesta lo que a otros no.

Lo que más describe la gente que consulta es una distancia persistente entre esfuerzo y resultado. Trabajas más horas para lograr lo mismo. Postergas tareas que sabes hacer y no entiendes por qué. Empiezas proyectos con mucha energía y los dejas a medio camino, y esa secuencia se ha repetido en estudios, trabajos y proyectos personales.

En la vida adulta la presentación se agrupa, a grandes rasgos, en cuatro áreas. Están descritas acá para que entiendas qué explora la evaluación, no para que las uses como lista de chequeo:

Las cuatro áreas que explora la evaluación

  • Inatención. Perder el hilo en reuniones o conversaciones, releer el mismo párrafo, distraerse con estímulos mínimos, olvidar trámites, plazos y objetos, dificultad para sostener tareas poco estimulantes.
  • Disfunción ejecutiva. Dificultad para iniciar, planificar, secuenciar y priorizar; mala estimación del tiempo que algo va a tomar; desorden que se ordena y vuelve; postergación de lo importante y hiperfoco en lo urgente o lo entretenido.
  • Hiperactividad e impulsividad. En adultos suele ser interna: inquietud, dificultad para estar sin hacer nada, hablar de más o interrumpir, decidir o comprar sin pensar, cambiar de trabajo o de proyecto por impulso.
  • Desregulación emocional. Reacciones intensas y de inicio rápido, baja tolerancia a la frustración, sensibilidad marcada al rechazo o a la crítica, y cambios de ánimo ligados a lo que pasa en el momento más que a un cuadro afectivo.

Reconocerse en esa lista no basta. Un rasgo aislado le ocurre a cualquiera: lo que distingue un cuadro de TDAH es el patrón, su historia desde la infancia y su impacto sostenido. Y esto no empieza a los treinta, aunque las señales hayan pasado desapercibidas porque rendías bien o porque el entorno lo atribuyó a carácter.

Además, esos mismos rasgos aparecen en otros cuadros: la ansiedad consume recursos de atención, la depresión afecta la iniciativa, y la falta de sueño sostenida, el consumo de sustancias o el hipotiroidismo producen cuadros parecidos. Distinguirlo es precisamente el trabajo de la evaluación, y por eso no publico cuestionarios para autoaplicar: un resultado fuera de contexto clínico asusta o tranquiliza sin fundamento.

Cómo es el proceso y qué instrumentos aplico

Entrevista clínica longitudinal, DIVA-5, ASRS v1.1, screenings de ansiedad y depresión para evaluar comorbilidad, y análisis del impacto funcional. Al final, un informe escrito y una sesión para revisarlo contigo.

El proceso combina varias fuentes de información, porque ninguna por sí sola es suficiente. Los instrumentos que aplico son estos, y los nombro para que sepas exactamente qué vas a recibir:

Instrumentos y fuentes de información

  • Entrevista clínica longitudinal. Es el eje del proceso. Reconstruye la línea de tiempo desde la infancia hasta hoy: rendimiento escolar, trabajos, relaciones, estrategias de compensación y momentos en que el cuadro se hizo más evidente.
  • DIVA-5 (Diagnostic Interview for ADHD in Adults). Entrevista diagnóstica semiestructurada específica para TDAH en adultos: recorre los criterios uno por uno, en la infancia y en la adultez, pidiendo ejemplos concretos de tu vida en lugar de respuestas de sí o no.
  • ASRS v1.1 (Adult ADHD Self-Report Scale, de la Organización Mundial de la Salud). Escala autoaplicada que aporta una medida estandarizada y comparable de la intensidad de los síntomas.
  • STAI (Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo) y PHQ-9 (Patient Health Questionnaire-9). Instrumentos validados para evaluar comorbilidad con ansiedad y con sintomatología depresiva, que en TDAH adulto es frecuente y cambia tanto el diagnóstico diferencial como el orden en que conviene abordar las cosas. El STAI distingue además entre la ansiedad del momento y la que opera como rasgo estable.
  • Análisis del impacto funcional. En qué áreas concretas —trabajo, estudios, finanzas, organización doméstica, relaciones— esto te está costando, y cuánto. Es la parte que más aporta y la que muchas evaluaciones apuradas omiten.
  • Información de terceros, si está disponible y lo autorizas. Informes escolares, evaluaciones previas o el relato de alguien que te conozca de la infancia mejoran la calidad de la reconstrucción histórica.

Qué incluye el informe y para qué sirve

Un informe psicológico formal, con los instrumentos aplicados, sus resultados, el análisis funcional y las conclusiones. Sirve para llegar a la consulta médica con la caracterización ya hecha.

El proceso cierra con una sesión de devolución. No recibes un informe por correo y nada más: lo revisamos juntos, para que entiendas qué dice, qué no dice y qué pasos tienen sentido después.

Contenido del informe

  • Antecedentes, motivo de evaluación e historia del desarrollo.
  • Instrumentos aplicados y resultados, con su interpretación clínica.
  • Evaluación de comorbilidad con ansiedad y ánimo.
  • Análisis del impacto funcional por área de tu vida.
  • Conclusiones, hipótesis diagnósticas y, cuando corresponde, la especialidad médica a la que conviene consultar.
  • Mi identificación profesional y número de registro en la Superintendencia de Salud.

Después del diagnóstico: psicoterapia para lo que limita el día a día

Confirmado el diagnóstico con el profesional que corresponda, la medicación —cuando la hay— mejora la atención, pero no enseña a organizarse. Ese aprendizaje es el objeto de la psicoterapia.

Es la parte que más se omite. Muchas personas salen de una evaluación con un diagnóstico y una receta, y siguen sin saber cómo enfrentar un lunes con catorce pendientes. El tratamiento farmacológico puede mejorar la disponibilidad atencional; los sistemas de organización, la priorización y el manejo del tiempo son habilidades que se construyen.

Este trabajo es un proceso de psicoterapia aparte de la evaluación, con enfoque cognitivo-conductual adaptado al funcionamiento del TDAH. No se trata de aplicarte un método de productividad genérico: la mayoría falla justamente porque supone una capacidad de sostener rutinas que es lo que está afectado. Construimos sistemas que funcionen con tu forma de operar, no contra ella.

Y hay una parte que suele pesar más que la organización misma: los años previos. Mucha gente llega con una historia larga de rendir por debajo de lo que podía, de haber sido leída como desordenada, poco comprometida o poco capaz. Eso deja marca en la autoestima y en la forma de anticipar el fracaso, y también se trabaja.

Qué trabajamos en concreto

  • Organización y estructura. Sistemas externos de captura y seguimiento de pendientes, rutinas mínimas sostenibles y reducción de la carga que hoy sostienes solo con memoria.
  • Priorización y decisión. Distinguir urgente de importante, acotar tareas que se sienten inabordables y decidir sin quedar paralizado frente a demasiadas opciones.
  • Manejo del tiempo y postergación. Estimación realista de duraciones, trabajo sobre el inicio de tareas y sobre el hiperfoco que se come el día.
  • Desregulación emocional. Reconocer la reacción antes de actuarla, y trabajar la sensibilidad al rechazo y a la crítica.
  • Impacto acumulado. La autocrítica y la anticipación de fracaso construidas en años de rendir por debajo de lo posible.
  • Contexto. Cómo explicar lo que necesitas en el trabajo o en la casa, y qué ajustes concretos pedir cuando corresponde.

Límites de este servicio

Este servicio es para personas adultas, desde los 18 años. No evalúo TDAH en niños ni adolescentes: requiere instrumentos, entrevistas con cuidadores y coordinación con el colegio que no forman parte de mi práctica.

El formato remoto tiene un límite técnico y conviene decirlo. La entrevista clínica longitudinal, la DIVA-5, la ASRS v1.1, el STAI, el PHQ-9 y el análisis funcional se realizan bien por videollamada, y son el núcleo de una evaluación de TDAH en adultos. Una batería neuropsicológica de rendimiento no: esos instrumentos no están validados para administrarse a distancia, y no los voy a aplicar como si diera lo mismo.

Cuando el cuadro es complejo —sospecha de otras condiciones neurológicas, antecedentes de traumatismo craneal, o dudas que exigen medir funciones ejecutivas con pruebas presenciales— la respuesta honesta es que necesitas una evaluación neuropsicológica presencial. En ese caso te lo digo y te oriento.

Sobre la derivación: te indico a qué especialidad acudir, no a un profesional en particular. Cuando la evaluación lo amerita, el informe señala si corresponde una consulta psiquiátrica o neurológica y con qué antecedentes llegar a ella. No trabajo con una red de profesionales cerrada ni derivo a una consulta específica: la elección del médico queda en tus manos y en las de tu sistema de salud, que es donde tiene sentido que esté.

No indico ni ajusto fármacos, no emito licencias médicas, recetas ni certificados que requieran firma médica. El informe psicológico puede ser un antecedente para gestiones académicas o laborales, pero el documento que exija un médico lo emite quien corresponda.

Si estás en crisis o pensando en hacerte daño, esto no es lo que necesitas ahora: llama a Salud Responde 600 360 7777, a la línea *4141 desde celular, o a SAMU 131 ante riesgo vital.

Honorarios de la evaluación

Cada sesión tiene un valor de $30.000, el mismo de cualquier sesión de mi consulta. La elaboración del informe se cobra como una sesión adicional, ya que corresponde a tiempo de trabajo fuera de consulta.

El número de sesiones depende de la complejidad del caso y de los instrumentos que corresponda aplicar, de modo que no se fija de antemano: se define en la primera sesión, una vez establecido el alcance de la evaluación. En la mayoría de los casos el total se sitúa entre $120.000 y $150.000, con el informe y la sesión de devolución incluidos.

Te entrego la estimación de sesiones al comenzar, no al terminar. Si durante el proceso resulta que se requieren más o menos, te lo planteo antes de continuar.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si la evaluación no indica TDAH?

Es un resultado frecuente y no significa que el proceso fuera en vano: significa que lo que te está afectando es otra cosa, y saber cuál es precisamente lo que buscabas. Una evaluación no está diseñada para confirmar una sospecha, sino para responder una pregunta, y «no es TDAH» es una respuesta válida.

Con frecuencia lo que hay es un cuadro ansioso o afectivo consumiendo la atención, y el informe lo dice y propone por dónde seguir. También ocurre lo inverso: que haya TDAH y además un cuadro comórbido, y entonces importa el orden en que se aborda cada cosa.

En cualquiera de esos casos el informe te sirve igual: llegas a la consulta siguiente con una caracterización hecha, en lugar de repetir la historia desde el principio.

¿Qué instrumentos aplicas exactamente?

Entrevista clínica longitudinal como eje, DIVA-5 (entrevista diagnóstica semiestructurada específica para TDAH en adultos), ASRS v1.1 de la Organización Mundial de la Salud como escala autoaplicada, y screenings de ansiedad y depresión para evaluar comorbilidad. A eso se suma el análisis del impacto funcional por área.

¿Puedes diagnosticarme TDAH?

Realizo la evaluación psicológica y entrego un informe con conclusiones clínicas fundamentadas en instrumentos validados. El diagnóstico médico con el que se inicia un tratamiento farmacológico lo emite un médico, psiquiatra o neurólogo. El informe está hecho para que esa consulta parta con información ordenada.

Ya tengo el diagnóstico confirmado. ¿Puedo hacer solo la terapia?

Sí. Si ya cuentas con un diagnóstico hecho por un profesional, podemos entrar directamente al trabajo terapéutico sobre organización, estructura, priorización y manejo del tiempo, sin repetir la evaluación. Cuéntame qué tienes y lo vemos.

Tomo medicación y sigo desorganizado. ¿Es normal?

Es muy frecuente y es justamente el motivo de la parte terapéutica. La medicación puede mejorar la disponibilidad atencional, pero no enseña a planificar, priorizar ni sostener un sistema. Esas son habilidades que se construyen, y son trabajo de psicoterapia.

¿Cuántas sesiones toma y cuál es el valor?

Cada sesión tiene un valor de $30.000 y la elaboración del informe se cobra como una sesión adicional. El número de sesiones depende de la complejidad del caso, así que lo definimos en la primera sesión: en la mayoría de los casos el total se sitúa entre $120.000 y $150.000, con el informe y la sesión de devolución incluidos.

Tengo ansiedad diagnosticada. ¿Tiene sentido evaluar TDAH igual?

Sí, y es una consulta habitual. La ansiedad y el TDAH pueden coexistir, y también pueden confundirse, porque un cuadro ansioso consume recursos de atención. Por eso los screenings de comorbilidad son parte del proceso y no un agregado opcional.

¿Hacen un test de TDAH que pueda responder ahora?

No, y es deliberado. No publico cuestionarios para autoaplicar porque los resultados fuera de contexto clínico asustan o tranquilizan sin fundamento, y porque ninguna escala por sí sola establece un diagnóstico. La ASRS v1.1 se aplica dentro del proceso, interpretada junto al resto de la información.

Si llevas años sospechándolo, vale la pena resolverlo bien.

Cuéntame en una línea qué te hace sospecharlo y desde cuándo, y si ya tienes un diagnóstico hecho. Te respondo personalmente en un máximo de 24 horas con el número de sesiones, el valor y qué incluye el proceso en tu caso.